Qué hacer cuando un hijo no quiere ver a su otro padre o madre
Si su hijo no quiere ver a su otro padre o madre, usted podría sentirse estresado e inseguro sobre qué hacer. Es normal sentirse atrapado entre cumplir una orden judicial y respetar los sentimientos de su hijo.
Esta página explica las normas de Oregón sobre el tiempo de crianza y ofrece consejos prácticos de expertos en psicología infantil para ayudar a su familia a seguir adelante.
La ley de Oregón establece que usted debe cumplir con su plan de crianza.
Si su hijo no quiere ver a su otro padre o madre, es importante saber cuáles son sus obligaciones legales.
- Usted debe seguir su plan de crianza ordenado por la corte, incluso si su hijo no quiere ver a su otro padre o madre.
- Si uno de los padres no cumple con el plan ordenado por la corte, el otro padre puede solicitar a la corte que lo haga cumplir. La corte puede ordenar tiempo de crianza compensatorio, modificar el horario o exigir a uno de los padres que asista a un curso de crianza.
- Si no tiene un plan ordenado por la corte, usted no está obligado a hacer que su hijo visite al otro padre o madre.
Sin importar su situación, intente comprender por qué su hijo no quiere ir. Luego, tome medidas para ayudarle a sentirse seguro en su relación con ambos padres.
Por lo general, los niños se desarrollan mejor cuando tienen relaciones seguras y saludables con ambos padres.
Por qué es posible que los niños no quiera ver a su otro padre o madre
Es posible que los niños no quieran tener contacto con un padre o madre por muchas razones. Algunos de los casos comunes incluyen:
- Conflicto entre los padres: Cuando los padres discuten, los hijos pueden sentir presión para ponerse del lado de uno de ellos en lugar del otro.
- Diferentes estilos de crianza: Los niños a menudo prefieren a los padres con estilos más flexibles y menos estrictos.
- Temperamento o necesidades especiales: Los niños pueden sentirse más cercanos al padre o madre que comparte su personalidad o comprende sus necesidades particulares.
- Conflictos de lealtad con uno de los padres: Los hijos pueden sentirse divididos entre sus padres y sentir que deben apoyar a uno de ellos por encima del otro.
- Cambios importantes en el hogar o en la rutina de uno de los padres: Una mudanza, la llegada de un nuevo bebé, conflictos con hermanastros o nuevas relaciones pueden hacer que un niño esté menos dispuesto a pasar tiempo con ese padre o madre.
- Sentirse inseguro: A veces, los niños no se sienten seguros en el hogar del otro padre o madre. Si un padre o madre tiene problemas de ira, abuso de sustancias o salud mental, es posible que el niño no quiera visitarle.
Para obtener más orientación sobre este tema, descargue la guía Problemas de contacto entre padres e hijos, elaborada por el Comité Asesor de Derecho de Familia de Oregón.
Qué hacer si su hijo corre peligro
A veces, un niño rechaza el contacto porque verdaderamente se siente inseguro. Por ejemplo, es posible que el otro padre o madre haya:
- lastimado físicamente a su hijo;
- amenazado a su hijo;
- permitido que su hijo esté cerca de personas inseguras.
Si le preocupa la seguridad, obtenga ayuda. No tiene que pasar esto solo. Estas son algunas de las personas que pueden ayudar:
- Defensores contra la violencia doméstica (gratuito): Si usted o su hijo no están a salvo, pueden obtener ayuda gratuita de defensores contra la violencia doméstica. Ellos pueden compartir información y conectarle con recursos. Use este directorio para encontrar un programa cerca de usted.
- Trabajadores de bienestar infantil: Investigan los informes de abuso infantil y pueden emprender acciones legales si consideran que un niño corre peligro. Averigüe cómo reportar maltrato infantil aquí.
- Abogados: Un abogado puede ayudarle a entender sus obligaciones legales y dar consejos. Utilice el directorio legal de Oregon Law Help para buscar ayuda legal.
Guía paso a paso para tratar con un niño que se niega a las visitas.
Si la seguridad no es un problema, intente estos pasos cuando su hijo se niega a participar de las visitas.
Es difícil ver que su hijo no esté feliz. Puede que sienta el deseo de precipitarse y arreglar las cosas, o enviarle mensajes de texto o correos electrónicos furiosos a su ex.
Estos son algunos consejos:
- Asegúrele a su hijo que está bien querer a ambos padres.
- Mantenga la calma durante las transiciones. Los niños a menudo reflejan las emociones de sus padres.
- Hable con su hijo sobre las cosas positivas o divertidas que puede hacer con el otro padre o madre.
- Envíe con su hijo su peluche favorito u otros objetos de consuelo.
Cuando un niño se niega a tener contacto, podría sentir la tentación de culpar al otro padre o madre. Sin embargo, los expertos dicen que estos problemas generalmente tienen múltiples causas.
Aquí le explicamos cómo abordar esta situación:
- Abórdelo con curiosidad. No asuma que usted tiene toda la información. Recopile información del otro padre o madre, de los cuidadores y de la escuela de su hijo para obtener una idea completa de por qué su hijo podría estar resistiéndose al contacto.
- Evite hablar con su hijo sobre la situación. Los niños tienden a decirnos lo que queremos oír. Preguntarle directamente a su hijo sobre lo que está sucediendo lo pone en medio del conflicto, lo cual es preferible evitar.
- Mire el panorama general. Considere lo que está sucediendo en la escuela de su hijo, en sus grupos de amigos y en el hogar del otro padre o madre. ¿Ha habido cambios recientes?
Su objetivo es comprender la situación, no asignarle la culpa a alguien.
Aunque sea difícil comunicarse, trabajar juntos ayuda a su hijo a sentirse seguro. No hace falta que estén de acuerdo en todo. Concéntrense en hacer que las transiciones entre los padres sean más fáciles.
Aquí hay algunas ideas para facilitar las transiciones:
- Permita que su hijo lleve objetos de consuelo a la casa del otro padre o madre.
- Programe llamadas breves de seguimiento mientras su hijo esté fuera.
- Hablen sobre las rutinas para que ambos hogares se sientan más consistentes.
- Utilicen una aplicación de crianza compartida, como Our Family Wizard o TalkingParents.
Los expertos dicen que una relación dañada entre padres e hijos es como un hueso roto: cuanto antes se trate, mejor sana.
Si se ha roto la confianza, concéntrese en repararla. Reconstruir la confianza puede incluir:
- cumplir sus promesas, incluso si son pequeñas;
- escuchar sin juicio;
- dar pasos pequeños, por ejemplo, que su hijo acepte una visita corta;
- pedir disculpas por los errores que cometa.
Cuando ambos padres se esfuerzan por recuperar la confianza, la mayoría de los niños empiezan a relajarse y a volver a conectar con ellos.
Si su hijo sigue oponiéndose al contacto, o si su relación de crianza compartida se siente estancada, buscar ayuda externa puede marcar la diferencia. Usted o su hijo pueden beneficiarse de:
- clases para padres;
- terapia individual o familiar;
- asesoramiento para padres.
Si el problema persiste y la terapia u otras intervenciones no funcionan, tal vez desee considerar modificar su acuerdo de custodia o el plan de crianza que ordene la corte.
Obtenga más información sobre cómo cambiar su plan de crianza aquí.